Ensayo

Es una reflexión sobre un tema determinado sin base científica o comprobación. Tiene una hipótesis, argumentación y conclusiones. Por lo general, en un ensayo se cita a autores que han escrito sobre el tema elegido.

La hipótesis es una afirmación o proposición que luego habrá que defender con la argumentación. Esta consiste en razonar para probar o demostrar una propuesta o aseveración, o bien, para convencer o persuadir de aquello que se afirma o se niega. Las conclusiones son los resultados a los que llega el ensayista con las que se cierra un reflexión. Se derivan de la propuesta y la argumentación.

Ejemplos:

Dos caras de la misma realidad

Opulencia y miseria material son extremos que, por diversos caminos y de maneras distintas, pueden conducir al mismo fin: el colapso personal.

La opulencia puede actuar como anestésico: adormece las facultades y la sensibilidad, la inteligencia, el autocontrol y la autodirección. Además, ejerce una influencia sobrestimulante y sobrexcitante; favorece la distorsión y la capacidad de percepción de cosas, personas y situaciones.

Por otro lado, la miseria económica y material puede erosionar la estructura de la personalidad, por lo que debilita medularmente la salud física, mental, psicológica y espiritual.

¡Hay tanto que está vedado a quienes son extremadamente pobres! En un mundo espléndido, pletórico de satisfactores, rebosante de bienes, millones de personas languidecen y mueren, carentes de lo más elemental.

Los hijos tanto de la opulencia como de la miseria nacen con desventajas que obstaculizan su desarrollo armónico: los primeros, por lo general, casi no experimentan frustraciones de ninguna clase, al contrario de los segundos, que sufren muchas más de las convenientes y necesarias para lograr un crecimiento saludable y resistente. Unos y otros adolecen de desnutrición severa en más de un aspecto.

Cuando esta condición no se atiende a tiempo, sus efectos pueden ser irreversibles.

Amabeli Cadena

LA POESÍA Y LOS POETAS

En general, se conoce como poesía al arte de expresar la belleza o el sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa, de acuerdo con cierta preceptiva.

En un sentido más amplio, se incluye en este término a toda fuerza expresiva, a toda sensibilidad o gracia que puede encontrarse en cualesquiera obras de arte, en las personas, en los paisajes y demás. Es común escuchar esta puesta de sol es todo un poema; o que escena tan poética, cuando dos enamorados se miran de esa manera peculiar y única que se destinan mutuamente los que se aman. Y así, ad infinitum. Concretamente, la poesía corresponde a uno de los tres grandes géneros literarios: la lírica. Los otros dos son la narrativa y el drama.

La poesía tiene su origen en etapas precientíficas, cuando el hombre inventa mitos y dioses para explicarse las múltiples incógnitas que lo rodean. Surge cuando este hombre siente la necesidad de reverenciar y rendir culto a esos dioses, y les dirige y consagra sus cantos, sacralizando, así, la palabra. La índole de la poesía ha variado de acuerdo con las etapas culturales, y los objetos poéticos también.

Hoy en día, poesía es la vida misma; el mundo; el universo todo, homo sapiens incluido. Sí... ¡la vida... con sus cuatro estaciones! Y con todo lo que conlleva: luces y sombras; calor y frío; gozo y dolor; virtud y pecado; cordura y locura; inocencia y maldad... Y poetizar, muy pobremente dicho, es capturar una impresión, una intuición, un sentimiento. Es la aprehensión condensada de un instante, de un detalle, de un todo, para vestirlo luego con palabras. La poesía es mucho más de lo que yo puedo expresar. Es por ello que solicito ayuda a uno de los más grandes jerarcas de las letras: William Shakespeare.

Según este, el poeta experimenta un estado delirante cuando está inspirado, y textualmente manifiesta: “El ojo del poeta, por hermoso delirio arrebatado, va del cielo a la tierra, de la tierra al cielo; y a medida que la imaginación le presenta las formas de cosas desconocidas, la pluma del poeta les da contorno, y a lo etéreo y vacío lo dota de habitáculo y de nombre”. (Murray, Middleton, 1956) ¿Podría alguien expresar más hermosamente en qué consiste el oficio del poeta? Shakespeare hurgó en el alma humana y la expuso en toda su belleza y toda su fealdad. Poetizó casi todas las pasiones, virtudes y defectos del hombre.

La metáfora, soberana de las figuras retóricas, es el recurso predilecto de la poesía; este medio es un elemento valiosísimo: concentrado, económico y sólido. La verdadera metáfora no es, de ninguna manera, solo un adorno. Es un modo particular de aprehensión. Es la expresión única de la visión individual del artista. Y es que un gran poeta puede “ver un mundo en un grano de arena y un cielo en una flor silvestre”, ya que es capaz de contener el infinito en la palma de la mano y la eternidad en una hora...” (William Blake). Además, con cada obra, crea un código distinto; descubre e inaugura un nuevo paradigma conceptual, formal y emocional, como mínimo.

Se afirma que el poeta posee una sensibilidad superior a la ordinaria. Que los objetos y episodios de la vida le dejan una más honda y nítida impresión que la que causan en el hombre común. Que su actitud ante la vida es predominantemente emocional, aunque su obra no se derive de sus percepciones sensoriales, sino de la contemplación emotiva, y de pensar larga y profundamente sobre tales emociones. Cuando el artista lírico se encuentra en trance creador, siente la necesidad de verter sobre el papel eso que bulle dentro de él. Percibe la forma acabada que tendrá su obra una vez que la trabaje. A veces la ejecución es fluida, placentera... como modelar arcilla; otras, ardua... como cincelar mármol.

Un poema puede acariciar o sacudir... Creo que la gama de emociones que suele experimentarse con la lectura de la poesía puede semejarse a la que se siente al escuchar música.

Termino con la siguiente conclusión: quien lee poesía, puede enriquecerse y nutrirse en más de un sentido; quien lee poesía, se vuelve capaz de acceder a otra dimensión, a otra esfera, a otro plano vital... Quien lee poesía es susceptible de quedar hechizado por la palabra hecha poema y por el poema hecho palabra; por la magia caleidoscópica de la multifacética, panorámica y penetrante visión del poeta. Y si tiene paciencia, quien lee poesía, quizá logre capturar y decodificar de manera íntegra lo que el poeta dijo precisa y exactamente...

Amabeli Cadena

LA AUTONOMÍA

El hombre no está libre de condiciones. Pero es libre para asumir una actitud frente a ellas. Las condiciones no lo determinan por completo. Dentro de ciertos límites, depende de él que sucumba o que se rinda a las condiciones. Puede, igualmente, superarlas, y al hacerlo, abrirse y entrar a la dimensión humana...

Víktor Frankl

Es indudable que el hombre es el amo del mundo. Es el único ser dotado de la inteligencia suficiente para acceder al conocimiento de la naturaleza y servirse de ella. Pero ¿quién es ese ente?; ¿cómo se constituye?; ¿cómo se manifiesta? Nuestro cuerpo es la expresión física de nuestro ser; es el vestido de nuestra esencia; a la vez, forma parte de nuestro ser y de nuestra esencia. Es, en pocas palabras, la fisonomía; la parte visible de nuestra persona.

Si es difícil llegar al conocimiento de la esencia de los fenómenos físicos, biológicos y químicos del mundo que nos rodea; es decir, el mundo material, incluido el hombre en cuanto ser viviente en su aspecto biológico y fisiológico, atrapar y comprender el misterio de la composición del ser humano más allá de su cariz biofisiológico, ha representado, quizá, uno de los retos más difíciles e insondables.

La psique del hombre, que es su principal instrumento o herramienta para aprehender el mundo, es, además, el objeto de estudio más elusivo con que el ser humano se ha topado. El conocimiento de sí mismo es el objetivo más apasionante y prácticamente imposible de conseguir asir en toda su dimensión. Hay incógnitas aún en innumerables materias. Mas respecto de sí mismo, del conocimiento de su personalidad, el homo sapiens tiene todavía mucho camino por recorrer.

Y es que la dimensión del ser humano es prácticamente imposible de calibrar. Los científicos no han podido acabar de estudiar la composición total del hombre... Ni lo harán... Hay tantos misterios acerca de este rey de la creación, que no han sido suficientes más de dos mil años de reflexiones y estudios -en cuanto a la cultura occidental se refiere- para descifrarlo. Martín Villanueva, jesuita y estudioso de la personalidad, exclama, extasiado: “¡el Ser Humano, en conjunto, forma el cuadro más fascinante, la sinfonía más perfecta, la verdad absoluta!...”

Sigmund Freud, Jean Piaget, Eric Berne, Erick Fromm, Muriel James, Dorothy Jongeward, Arnold Lazarus, John Powel, Albert Ellis, Abraham Maslow, Víktor Frankl, R. Bandler, J. Grinder, son algunos de los especialistas que han dedicado gran parte de su vida al estudio de la personalidad o a las claves o técnicas para mejorar la calidad de vida, o a ambas cosas.

Y ¿qué es la personalidad? El término proviene de una voz latina, derivada del griego, y quiere decir máscara. El diccionario define personalidad como “individualidad consciente” y “conjunto de cualidades que constituye el supuesto inteligente”.

Podría concluirse que personalidad es el conjunto de rasgos o caracteres que conforma y constituye a la entidad llamada hombre y que estos rasgos están determinados por factores físicos, biológicos, psicológicos y mentales; que se genera y desarrolla en un contexto social, y, de cierta manera, se encuentra sometida a este.

Aun esta definición es todavía incompleta; falta tomar en cuenta ese algo que algunos llaman alma, espíritu... elemento elusivo e importantísimo que desde antiguo ha fascinado e intrigado al pensador. De alguna manera, lo que se define se limita... por eso la personalidad no se puede definir plenamente porque es ilimitada...

La necesidad de clasificar y distinguir a los seres humanos ha estado siempre presente en la historia de la humanidad. Aproximadamente cuatrocientos años antes de nuestra era, Hipócrates ya manejaba la teoría de diferentes tipos de personas, basado en la constitución física, que todavía emplean algunos especialistas de la conducta...

Me atrevo a decir que la vocación más importante del homo sapiens es conseguir ser en toda su dimensión. Quien es plenamente funciona armónicamente. Y quien consigue ser y funcionar armónicamente, logra un grado muy significativo de autonomía.

La persona autónoma consigue diseñar su propia fórmula de vida o paradigma de conducta para funcionar óptimamente sin renunciar a sus íntimas convicciones. Y, necesariamente, tal fórmula no será rígida ni definitiva, pues habrá de resistir revisiones, evaluaciones y modificaciones de acuerdo con nueva información, experiencia, ensayos, aciertos y errores.

Gibrán Jalil Gibrán dice que nuestro cuerpo es el arpa de nuestra alma. Y que en nosotros está el que generemos suave música o sonidos confusos. Cuando aprendemos a ser virtuosos solistas, podremos aprender a ejecutar excelentes dúos, tríos, cuartetos, quintetos, e, incluso, formar una sinfonía perfecta.

Solo la persona autónoma será capaz de comprometerse conscientemente con una causa ajena, que podrá hacer propia... Solo la persona autónoma, que ha conseguido un grado importante de libertad, respecto de esquemas heredados o impuestos, podrá dar un o un no genuinos. Solo la persona autónoma aceptará el arbitrio de otro u otros con cordialidad y entrega. Solo la persona autónoma, reconociendo la riqueza de la diversidad individual propia y de los demás, es capaz de estar y convivir en respetuoso desacuerdo y, al mismo tiempo, en acogedora aceptación.

Por último, quizá se presenten algunas disfunciones en una persona autónoma, pero estas no serán severas, y podrá navegar en las turbulentas aguas del mundo sin excesivos tropezones. Una persona autónoma, cuando cae, se levanta y continúa, y, a veces, corrige su rumbo y su esquema...

Amabeli Cadena