Esquema conceptual

Es la agrupación gráfica de ideas principales de un texto y su relación o conexión. Nos permite organizar, aclarar, jerarquizar e interrelacionar la información.

Gramática y cultura, por José G. Moreno de Alba. Domingo 11 de agosto de 1985. (Transcripción textual de artículo publicado en el periódico “El Norte”.)

La presencia de la gramática en los planes de estudio de la escuela elemental y en el nivel medio puede defenderse o exigirse no solo porque tal disciplina ayuda no poco a la expresión clara y coherente de nuestras ideas, ya sea en su manifestación oral o en la escrita, sino también por otras razones no por poco pragmáticas menos importantes y trascendentes.

A mi entender la verdadera justificación de la gramática (y, obviamente, de la lingüística) está en el hecho de que mediante el conocimiento y la reflexión sobre nuestro propio idioma se obtiene, sin duda, una conciencia más clara de nosotros mismos como seres humanos, como elementos de una misma lengua y que por ende conforma una sola cultura.

Muchos han visto en el lenguaje la peculiaridad que distingue a los seres humanos de los animales. El lenguaje doblemente articulado de que habla Martinet (combinación de fonemas para formar palabras y de palabras para dar lugar a enunciados) es exclusivo de los seres pensantes.

Resulta inaceptable que en las escuelas primarias y secundarias se estudie con bastante detalle cómo está constituido el cuerpo humano, con sus sistemas y sus funciones, y se desconozca cómo es y para qué sirve el lenguaje. Ciertamente su estudio no compete estrictamente a la gramática sino a la llamada lingüística general, que solo tímidamente asoma en algunos temas de la educación básica.

Es necesario, creo yo, que los niños conozcan lo que es el circuito del habla, lo que es un sistema de signos, en qué consiste la creatividad del lenguaje humano, su carácter oral, la variedad de lenguas, entre otros muchos tópicos. Haciéndolo no cabe de que los estudiantes estarán en condiciones de apreciar su calidad humana y el lugar tan especial que les corresponde ocupar entre los demás seres.

Como se sabe, si a la lingüística compete el estudio del lenguaje, a la gramática corresponde el de la lengua. El lenguaje humano es uno solo, entendido como capacidad de comunicación. Las lenguas, por el contrario, son tantas cuantos grupos humanos culturalmente diferentes hay. A la gramática española corresponde por lo tanto el estudio sistemático de la lengua española. Conociendo a fondo nuestra lengua, estamos, qué duda cabe, conociéndonos a nosotros mismos como producto y causa de determinada cultura. Nuestra lengua es la peculiar manera como nosotros vemos el mundo.

Imaginemos que, por una irresponsable medida burocrática, se suprimieran de los planes de estudio los programas correspondientes a la historia y geografía nacionales. En poco tiempo se habría perdido nuestra conciencia como pueblo, como país, pues ignoraríamos nuestras raíces y las mínimas características de nuestra propia casa. Independientemente de lo que la gramática española puede reportar de manera práctica a la solución de problemas muy particulares, aunque muy importantes, que pueden resumirse quizá en saber hablar, leer y escribir bien, es decir, comprendiendo y explicando con precisión las ideas, es necesario concebirla también como una necesaria reflexión sobre nuestras esencias. Así la gramática no ayudara en nada para expresarnos con corrección y acierto, bastaría como disciplina de autoconocimiento cultural para no solo no suprimirla de los programas sino para fortalecer su presencia.

Motivo de más especializadas explicaciones sería el ver cómo debe enseñarse la gramática, qué tipo de gramática conviene impartir en cada uno de los niveles educativos. Se tiende con frecuencia a identificar la gramática con la mala gramática. No falta quien piense que se trata de una disciplina estática, inmóvil, que viene repitiendo lo mismo desde hace siglos. La gramática, como todas las ciencias, ha venido refinando sus métodos de análisis: particularmente en el siglo XX se han producido enormes avances. Son abundantísimas y diversas las concepciones y escuelas gramaticales en el mundo. Mucho ha avanzado asimismo en particular la lingüística aplicada a la enseñanza de la lengua materna. Hay que ser, empero, muy cautos para ir incorporando a los programa de manera paulatina solo los aspectos que han demostrado ya su eficacia y adaptarlos cuidadosamente a la mentalidad infantil y juvenil.

De todo lo anterior no debe desprenderse que lo que se propone es regresar a los sistemas de enseñanza decimonónicos, en que lo único que tenía validez era la memorización de reglas gramaticales.Tampoco sería deseable que desapareciera la idea de taller de lectura y escritura en las aulas escolares. Lo que creo que debe hacerse es revisar las dosis de lingüística y gramática que actualmente perviven y conceder a tales disciplinas teóricas un poco más de espacio y de atención, modernizando de paso la presentación de los asuntos. Ni siquiera propongo que se suprima o se reste importancia a la práctica de la lengua, oral y escrita, sino simplemente que se haga convivir este tipo de ejercicios con una más profunda reflexión sobre el lenguaje humano y sobre nuestra lengua por medio de selectas nociones de lingüística general y de gramática española; con ello además se contribuirá a eliminar la impresión, cada vez más generalizada, de que nuestros niños y jóvenes egresan de las escuelas con muy poca cultura, con muy escasos conocimientos.

He aquí el esquema conceptual de lo anterior:

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